martes, 6 de noviembre de 2012

Closer

No corras, conmigo eso no funciona. Atraviesa el gran bosque. Pasa por los arbustos, por las espinas, córtate, hazte daño, hazte sangre, míra como desesperada intenta huir de la herida, por tus brazos, tus piernas, tus mejillas. Ese rojo intenso, te avisa que algo aquí es inusual, seguro que nunca habías visto ese color, seguro que ni pensabas que existiera en tí mismo. Sigue, pero sobretodo no corras, camina a paso lento, contempla tu alrededor, como las nubes se acercan y te sonríen sarcásticamente. Después de esto, observa como las hojas del otoño se elevan hacia quien sabe donde. Siente ese viento frío y rebelde de tormenta golpear tus mejillas, nota como estas se hielan,mira tus dedos y date cuente que hacen lo mismo y como poco a poco tu corazón late más deprisa. Sabes que va a venir esa lluvia que cae tan fuerte. Y así lo hace. Y no tienes refugio, pero quizás, si sigues avanzando encontrarás un claro. Césped verde, como recién cortado. El sol del día siguiente a la tormenta, la suave brisa, todo en su lugar, como siempre debió ser. Y una vez llegado ahí, dime, ¿te vale la pena pasar por todo eso para llegar a mi corazón?