Las mañanas no servían para mucho, pañuelos por doquier. Las tardes me hacían desaparecer y las noches para pensarte. Me ahogaba en mi propia risa, y cuando acababa de reír pensaba que estaba más triste que hacía unos segundos, pensaba que era estúpida y que quizás eso que dicen que los que rien por cualquier cosa estan rotos por dentro, quizás era verdad. Porque me conozco y siempre fui de las sensibles, siempre fui de las se acordaban de algo, imaginaban algo y reian solas y más tarde, cuando alguien me dejaba sola pensaba en lo mal que iba todo. Desde fuera no parecía todo tan malo, pero simplemente tenía mis momentos.
Música
Dormir
Escribir y
Té.
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